domingo, 22 de enero de 2012
Los niños que creían en "NADA"...
viernes, 30 de diciembre de 2011
Clavos que dejan huella...

Esta es la historia de un niño que tenía muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.
El primer día, el muchacho clavó 37 clavos detrás de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que él aprendía a controlar su genio,clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta.
Un día descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta.
Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día. Después de informar a su padre, este le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter.
Los días pasaron y el joven pudo anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta...Su padre lo tomó de la mano y lo llevó hasta la puerta. Le dijo:
"Has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta.. Nunca más será la misma. Cada vez que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves.Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas lo devastara, y la cicatriz perdurará para siempre. Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física.
jueves, 29 de diciembre de 2011
"La Montaña de las Dificultades..."
toma de decisión:
-Todos nosotros sabemos que el león es el rey de los animales, pero había una gran duda en la selva: existen tres leones y los tres
son muy fuertes. ¿A cuál de ellos debemos rendir obediencia? ¿Cuál de ellos
deberá ser nuestro Rey?
Los leones supieron de la reunión y comentaron
entre si:
selva no puede tener tres reyes.
-Luchar entre nosotros no queremos ya que
somos muy amigos...
descubrirlo?.
Otra vez los animales se reunieron y después de mucho
deliberar, le comunicaron a los tres leones la decisión
tomada:
-Encontramos una solución muy simple para el problema, y decidimos
que ustedes tres van a escalar la Montaña Difícil. El que llegue primero a la
cima será consagrado nuestro Rey.
La Montaña Difícil era la más alta de toda la selva. El desafío fue aceptado y todos los animales se reunieron para asistir a la gran escalada.
El primer león intentó escalar y no pudo llegar.
El segundo empezó con todas las ganas, pero, también fue derrotado.
El tercer león tampoco lo pudo conseguir y bajó derrotado.
Los animales estaban impacientes y curiosos; si los tres
fueron derrotados, ¿Cómo elegirían un rey?
En este momento, un águila, grande en edad y en sabiduría, pidió la palabra:
-¿Cómo?-Preguntaron todos.
El primer león dijo: -
El segundo león dijo:
El tercer león dijo:
creciendo.
La diferencia, completó el águila, es que el tercer león tuvo una actitud de vencedor cuando sintió la derrota en aquel momento, pero no desistió y quien piensa así, su persona es más grande que su problema: él es el rey de sí mismo, y está preparado para ser rey de los demás.
Los animales aplaudieron entusiasmadamente al tercer león que fue coronado. El Rey de los Animales.
Moraleja: No tiene mucha importancia el tamaño de las
dificultades o situaciones que tengas. Tus problemas, por lo menos la mayor
parte de las veces, ya llegaron al nivel máximo, pero no tú. Tú todavía estás
creciendo y eres más grande que todos tus problemas juntos.
Todavía no llegaste al límite de tu potencial y de tu excelencia.
La Montaña de las Dificultades tiene un tamaño fijo, limitado. ¡¡Tú todavía estás creciendo!!

miércoles, 28 de diciembre de 2011
“El contrabandista"

martes, 27 de diciembre de 2011
Cuestión de ricos y pobres...

Un día como cualquiera, un padre de una familia adinerada llevó a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito que su hijo viera cuan pobre era la gente que vive en el campo.Estuvieron pasando todo el día y la noche en una granja de una familia campesina muy humilde.Al concluir el viaje, ya de regreso a casa, el padre le pregunta a su hijo:Padre: ¿Qué te pareció el viaje?Hijo: Muy bonito, papaPadre: ¿Viste lo pobre que puede ser la gente?Hijo: SiPadre: ¿Y qué aprendiste?Hijo: Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cinco. Nosotros tenemos una piscina larga hasta a la mitad del jardín, ellos tienen un arroyo que no tiene fin. Nosotros tenemos lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. Nuestro patio llega hasta la muralla de la casa, el de ellos tiene todo un horizonte. Ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia, tú y mi mamá tienen que trabajar todo el día y casi nunca los veo.Al terminar el relato, el padre se quedó mudo, y su hijo agregó:¡¡¡Gracias papá, por enseñarme lo ricos que podemos llegar a ser!!!

domingo, 25 de diciembre de 2011
La Hilandera...
Cierto día, el rey mandó llamar al molinero, pues hacía mucho tiempo no le pagaba impuestos. El pobre hombre no tenía dinero, así es que se le ocurrió decirle al rey:
-Tengo una hija que puede hacer hilos de oro con la paja.
-¡Tráela! -ordenó el rey.
Esa noche, el rey llevó a la hija del molinero a una habitación llena de paja y le dijo:
-Cuando amanezca, debes haber terminado de fabricar hilos de oro con toda esta paja. De lo contrario, castigaré a tu padre y también a tí. La pobre muchacha ni sabía hilar, ni tenía la menor idea de cómo hacer hilos de oro con la paja. Sin embargo, se sentó frente a la rueca a intentarlo. Como su esfuerzo fue en vano, desconsolada, se echó a llorar.
De repente, la puerta se abrió y entró un hombrecillo extraño.
-Buenas noches, dulce niña. ¿Por qué lloras?
-Tengo que fabricar hilos de oro con esta paja -dijo sollozando-, y no sé cómo hacerlo.
-¿Qué me das a cambio si la hilo yo? -preguntó el hombrecillo.
-Podría darte mi collar -dijo la muchacha.
-Bueno, creo que eso bastará -dijo el hombrecillo, y se sentó frente a la rueca.
Al otro día, toda la paja se había transformado en hilos de oro. Cuando el rey vio la habitación llena de oro, se dejó llevar por la codicia y quiso tener todavía más. Entonces condujo a la muchacha a una habitación aún más grande, llena de paja, y le ordenó convertirla en hilos de oro. La muchacha estaba desconsolada.
“¿Qué voy a hacer ahora?” se dijo.
Esa noche, el hombrecillo volvió a encontrar a la joven hecha un mar de lágrimas. Esta vez, aceptó su anillo de oro a cambio de hilar toda la paja.Al ver tal cantidad de oro, la avaricia del rey se desbordó. Encerró a la muchacha en una torre llena de paja.
-Si mañana por la mañana ya has convertido toda esta paja en hilos de oro, me casaré contigo y serás la reina.
El hombrecillo regresó por la noche, pero la pobre muchacha ya no tenía nada más para darle.
-Cuando te cases -propuso el hombrecillo- tendrás que darme tu primer hijo.
Como la muchacha no encontró una solución mejor, tuvo que aceptar el trato.
Al día siguiente, el rey vio con gran satisfacción que la torre estaba llena de hilos de oro. Tal como lo había prometido, se casó con la hija del molinero.
Un año después de la boda, la nueva reina tuvo una hija.
La reina había olvidado por completo el trato que había hecho con el hombrecillo, hasta que un día apareció.
-Debes darme lo que me prometiste -dijo el hombrecillo.
La reina le ofreció toda clase de tesoros para poder quedarse con su hija, pero el hombrecillo no los aceptó.
-Un ser vivo es más precioso que todas las riquezas del mundo -dijo.
Desesperada al escuchar estas palabras, la reina rompió a llorar. Entonces el hombrecillo dijo:
-Te doy tres días para adivinar mi nombre. Si no lo logras, me quedo con la niña.
La reina pasó la noche en vela haciendo una lista de todos los nombres que había escuchado en su vida. Al día siguiente, la reina le leyó la lista al hombrecillo, pero la respuesta de éste a cada uno de ellos fue siempre igual:
-No, así no me llamo yo.
La reina resolvió entonces mandar a sus emisarios por toda la ciudad a buscar todo tipo de nombres.
Los emisarios regresaron con unos nombres muy extraños como Piedrablanda y Aguadura, pero ninguno sirvió. El hombrecillo repetía siempre:
-No, así no me llamo yo.
Al tercer día, la desesperada reina envió a sus emisarios a los rincones más alejados del reino.
Ya entrada la noche, el último emisario en llegar relató una historia muy particular.
-Iba caminando por el bosque cuando de repente vi a un hombrecillo extraño bailando en torno a una hoguera. Al tiempo que bailaba iba cantando: “¡La reina perderá, pues mi nombre nunca sabrá. Soy el gran Rumpelstiltskin!”
Esa misma noche, la reina le preguntó al hombrecillo:
-¿Te llamas Alfalfa?
-No, así no me llamo yo.
-¿Te llamas Zebulón?
-No, así no me llamo yo.
-¿Será posible, entonces, que te llames Rumpelstilstkin? -preguntó por fin la reina.
Al escuchar esto, el hombrecillo sintió tanta rabia que la cara se le puso azul y después marrón. Luego pateó tan fuerte el suelo que le abrió un gran hueco.
Rumpelstiltskin desapareció por el hueco que abrió en el suelo y nadie lo volvió a ver jamás. La reina, por su parte, vivió feliz para siempre con el rey y su preciosa hijita.
lunes, 5 de diciembre de 2011
Sucesos del día a día...

martes, 30 de agosto de 2011
Cuestión de tamaños...
Pasé junto con mis compañeras clase por clase para despedirnos de los alumnos, pero cuando llegamos a primero de primaria, pasó algo bastante curioso:
Profesora/TASOC/Judith: Bueno chicos, hoy es nuestro último día en el colegio, ya las "Chicas Divertidas" nos vamos, pero no es un adiós, sino un hasta luego, nos seguiremos viendo aunque no vengamos todos los días.
Alumno: Pero...¿Por qué se van? ¿Van a hacer bachiller?
Profesora/TASOC/Saray: No, vamos a hacer otras cosas...
Alumno: ¿A la universidad?
Profesora/TASOC/Saray: Sí, algo así...
Alumno: (dirigiéndose a Yazmi) ¿Y tú por qué te vas? ¡Si tú eres muy pequeña para irte del cole!
Profesora/TASOC/Yazmi: Jajaja sí, yo soy pequeña de tamaño, ¡pero grande de edad y me tengo que ir del cole!
domingo, 24 de julio de 2011
Había una vez en un despacho...Un castigado y una inculta...
Un día en el despacho, con un alumno muy peculiar haciendo un dictado sobre la vida de Franco:
Alumno: Yazmi, ¿tú sabes dónde planeó Franco el Golpe de Estado?
Profesora: Pues si te digo la verdad…No tengo ni idea, no soy profe de historia y tampoco fui buena en sociales…
A: En la Esperanza…¡Roto! ¡Eso es cultura mi niña!
P: Bueno, ¡qué le vamos a hacer! Seré inculta…pero por cierto, ¿cómo se llamaban los padres de Franco?
A: No lo sé, ¿a mí qué más me da?
P: Eso es cultura…Por cierto, se llamaban D. Nicolás y Dña. Pilar.
A: Pues no, no es cultura porque a mí no me interesan quienes fueron sus padres.
P: Bueno, ten en cuenta, que si los padres de Franco no hubiesen tenido a Franco, no lo estuvieses estudiando hoy en día…Eso es cultura querido amigo…¡Cultura!
A: Mejor me callo...
sábado, 9 de julio de 2011
¿Hablamos de DISCAPACIDAD?

Mi actual parada como TASOC es en una asociación de autismo.
Comencé realizando un curso teórico para saber más y ampliar mi formación acerca de este trastorno.
Fue un curso bastante curioso e interesante, pero en especial, quiero hacer énfasis en una frase que nos dijo la persona encargada en ese momento de brindarnos el mismo.
“Todos somos discapacitados, tenemos discapacidades mayores o menores, y es por ello que todos entramos en el mismo saco”
Esta frase me impactó mucho cuando la escuché, pero es que es tan cierta…
No hay que olvidar que tener una DISCAPACIDAD no es más que tener una LIMITACIÓN…
¿Cuántas limitaciones tenemos en nuestra vida, en nuestro día a día? ¿A cuántas cosas nos ponemos límites?
Muchas veces, por el simple hecho de poder visualizar una discapacidad en una persona, no nos acordamos que primero que nada, es una persona, y luego, que es discapacitada, de alguna forma, igual que tú, igual que yo…
En esta nueva aventura que he emprendido, también me ha llegado la parte práctica, la de estar con “mis niños”.
A algunos les puedes apreciar su “Autismo”, a otros no, pero gracias a ellos he aprendido que son iguales que el resto del mundo, son personas, en este caso, niños, a los que puedo ver día a día como niños sin autismo, porque al fin y al cabo, ante todo, hay que olvidarnos de esa “discapacidad” y recordar que son iguales a ti.
Esta experiencia me ha ayudado a crecer profesional y personalmente, si tienes la oportunidad, te recomiendo que vivas la experiencia, no te arrepentirás.
No me hables demasiado, ni demasiado deprisa. Las palabras son "aire" que no pesa para tí, pero pueden ser una carga muy pesada para mí (Ángel Riviere).
Las otras personas sois demasiado complicadas. Mi mundo no es complejo y cerrado, sino simple. Aunque te parezca extraño lo que te digo, mi mundo es tan abierto, tan sin tapujos ni mentiras, tan ingenuamente expuesto a los demás, que resulta difícil penetrar en él. No vivo en una "fortaleza vacía", sino en una llanura tan abierta que puede parecer inaccesible. Tengo mucha menos complicación que las personas que os consideráis normales (Ángel Riviere)
