domingo, 16 de febrero de 2014
Te amo...
-"Te amo" - dijo el principito ...
-"Yo también te quiero" - dijo la rosa.
-"No es lo mismo" - respondió él...
"Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de
compañía...
Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos
reconocemos carentes.
Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces, cuando no tenemos reciprocidad
hay sufrimiento. Cuando el "bien" querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados.
Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una
mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes. Cada ser humano es un
universo.
Amar es desear lo mejor para el otro, aún cuando tenga motivaciones muy distintas.
Amar es permitir que seas feliz, aún cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento desinteresado que nace en un
donarse, es darse por completo desde el corazón. Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento.
Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente
se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro.
Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar.
Pero es cierto también que esta entrega, este darse, desinteresado, solo se dá en el conocimiento. Solo podemos amar lo que
conocemos, porque amar implica tirarse al vacío, confiar la vida y el alma. Y el alma no se indemniza.
Y conocerse es justamente saber de vos, de tus alegrías, de tu paz, pero también de tus enojos, de tus luchas, de tu error. Porque el
amor trasciende el enojo, la lucha, el error y no es solo para momentos de alegría.
Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en
silenciosa compañía.
Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.
Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un
lugar para mí.
Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar."
-"Ya entendí" - dijo la rosa
-" No lo entiendas, vívelo" - agregó el principito.
viernes, 31 de enero de 2014
Luis Fonsi - Sería Fácil
Si solamente con llorar se remediaran los problemas
Seria fácil...
Si en cada lágrima se fuera la nostalgia y la tristeza
Seria fácil...
Si con dormir cambiara todo en una noche...
Si al despertar ya no existieran todos los reproches...
Seria fácil vivir...
Oh, seria fácil...
martes, 21 de enero de 2014
El origen de Peter Pan...
Había una vez en un país no muy lejano, un pequeño príncipe llamado Peter. Sus padres, los reyes, organizaron una fiesta para celebrar los 13 años de su amado hijo, invitaron a gente de todas partes, varios príncipes y princesas atenderían dicha celebración, estaba planeado que la comida fuera variada y abundante, el castillo se decoraría con confeti y lazos de los colores favoritos del príncipe. Pero había un problema… Peter quería ser siempre un niño por lo que le aterraba crecer.
Contaba los días que faltaban para su cumpleaños con especial enfado, cada vez que la fecha se aproximaba, más aterrado se encontraba, por las noches no podía dormir, en sus sueños un duende le hablaba y se reía de su tristeza.
La noche previa a su cumpleaños, cuando Peter por fin había logrado dormir, el duende pareció apiadarse de el y le dio un consejo:
- El día de mañana, al apagar las velas de tu tarta de cumpleaños, desea vivir en Nunca Jamás, es un país lleno de cosas bellas y lo mejor de todo es que ¡nunca crecerás!
Peter se despertó lleno de alegría, finalmente alguien le daba respuesta para vencer su peor miedo, por una curiosa razón, confió en aquel duende. Tenia la certeza de que su familia accedería a venir con el a ese país tan extraño, serian todos felices y lo mejor de todo es que nunca envejecerían.
Todo el reino estaba de gala, había personas de todas partes, las decoraciones eran hermosas y la comida deliciosa. Peter se encontraba muy entusiasmado, cuando sacaron la tarta su emoción aumentó. Y cuando finalmente soplo las velas dijo en un susurro: Deseo estar en Nunca Jamás.
Sintió como si un hilo invisible tirara de el hacia un abismo, se sintió mareado y la cabeza le daba vueltas, parecía estar flotando, esta sensación duro unos cuantos minutos que le parecieron eternos, y de pronto toco el suelo. Al abrir los ojos todo lo que veía eran ramas y arbustos, estaba aterrado. Buscó ayuda por varias horas, pero por más que recorrió Nunca Jamás no encontró a nadie, en su recorrido se dio cuenta de que estaba en una isla, a lo lejos distinguió un barco con velas negras, ¡Era un barco pirata! Sin dudarlo fue hasta el navío, un hombre le dio la bienvenida y le dijo que él estaba a cargo del barco, ese hombre era el Capitán Garfio.
viernes, 27 de diciembre de 2013
El maestro y el escorpión...
Un maestro del oriente vio a un escorpión cuando se estaba ahogando y decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el escorpión lo picó.
De la reacción de dolor, el maestro lo soltó y el animal cayó al agua y se estaba ahogando de nuevo.
El maestro intentó sacarlo otra vez, y otra vez el animal lo picó.
Alguien que estaba viendo al maestro se le acercó y le dijo:
-Disculpe, ¡pero usted es terco! ¡Cada vez que intente sacarlo del agua le va a picar!
El maestro respondió:
-La naturaleza del escorpión es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar...
Así que con ayuda de unas hojas, el maestro sacó al escorpión y le salvó la vida...
UBUNTU...
Un antropólogo propuso un juego a los niños de una tribu africana.
Puso una canasta llena de frutas cerca de un árbol y les dijo a los niños que aquel que llegara primero ganaría todas las frutas.
Cuando dió la señal para que corrieran, todos los niños se tomaron de las manos y corrieron juntos, después se sentaron a disfrutar del premio.
Cuando él les preguntó por qué habían corrido así, si uno solo podía ganar todas las frutas, le respondieron:
-¡¡UBUNTU!! ¿Cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes?
UBUNTU, en la cultura Xhosa significa: "Yo soy porque nosotros somos..."
La princesa y la piedra...
En un país muy lejano, había una princesa de extraordinaria belleza, riqueza e inteligencia, a la que todos los hombres se acercaban para conseguir su dinero. Harta de tener que soportar a tales individuos, difundió el siguiente mensaje: solo se casaría con aquel que fuera capaz de entregarle el regalo más lujoso,dulce y franco. Un mensaje que llegó rápidamente a todos los rincones del reino, llenando en un abrir y cerrar de ojos, el palacio de todo tipo de regalos, entre los que destacaba uno en particular. ¿Qué era? Una simple y llana piedra, llena de musgo y líquenes.
Un regalo que enfureció de tal manera a la princesa, que mando llamar inmediatamente a su dueño, para que le explicara el porqué de tan feo regalo.
-Comprendo vuestro enfado-dijo el joven pretendiente-, pues no es un regalo que os pueda parecer a vuestra altura. Dejadme deciros, que esa fea roca que contempláis, no es lo que vuestros ojos ven, ya que lo que he querido representar con ella, es mi humilde corazón. Como veis, es algo tan valioso como vuestras riquezas, franco porque no os pertenece y llegará a ser dulce, si lo colmáis con amor.
Al escuchar estas palabras, la princesa cayó totalmente enamorada de este perspicaz joven, al que envió durante un largo período de tiempo, una ingente cantidad de regalos para atraerle. Pero nada de esto parecía atraerle a su curioso pretendiente. Cansada de esforzarse, sin obtener resultado, lanzó la piedra al fuego, descubriendo con su calor una preciosa estatua dorada.
Fue entonces cuando se dio cuenta de lo que si quería conquistar el corazón de su amado, debía alejarse de las cosas superficiales y prestar atención a lo verdaderamente importante. De esta manera, dejó atrás todos sus lujos y altanería, ayudando a todos aquellos habitantes que la necesitaban, gracias a los cuales consiguió casarse con su amado.
El príncipe que perdió su reino...
Juan Botas era un príncipe muy apuesto que disfrutaba de una vida llena de alegría y fiestas. Tenía muchos amigos y en todo el reino se le conocía por el éxito que tenía en todo cuanto se propusiera. Su vida era maravillosa: tenía todo lo que quería en bienes materiales y estaba muy enamorado de Rita, la princesa del reino vecino con la que se casaría en poco tiempo.
Un día, mientras se encontraba disfrutando una noche en una lujosa fiesta junto a Rita y muchos de sus amigos, vino un mensajero presuroso a avisarle que su padre estaba muy enfermo y le había enviado para que le buscara. El joven le respondió que iría a verle en cuanto terminara la fiesta y por mucho que el mensajero intentó convencerlo para que abandonara el lugar y fuera a ver a su padre, no hubo caso: Juan Botas se quedó junto a la princesa sin preocuparse por la salud de su padre. Fue una noche plagada de éxitos, caricias y buena comida.
A la mañana siguiente, cuando Juan estaba todavía en la cama, el mismo mensajero de la noche anterior vino a verlo.
—¡Uy, cierto!, lo he olvidado… Ya mismo iré a ver a mi padre —dijo Juan, mientras se vestía a toda prisa.
—No, señor Juan, ya no es necesario.
—¿Mi padre se ha puesto bien?
—No, señor. —El mensajero bajó la vista y concluyó —: Lo siento mucho, su padre ha muerto anoche.
Juan se sintió muy triste pero se consoló pensando que era mejor así. «Si le hubiera visto anoche seguro que tendría que haber escuchado una de sus típicas charlas. Por algo suceden las cosas; ahora seré rey y lo haré mejor que mi padre».
Después del entierro, Juan Botas fue a arreglarlo todo para su ascensión al poder, y cuál no fue su sorpresa al enterarse de la última voluntad del rey: su padre lo había dejado sin nada. Como Juan no había acudido a su llamada, el rey consideró que no era una persona adecuada para ocupar el trono, porque le daba más importancia a sus propios placeres que a las obligaciones del reino, y había nombrado a Felipe, un sobrino muy inteligente a quien quería y respetaba para que le sucediera.
Y así fue como Juan Botas perdió su reino, y tuvo que abandonar el palacio y alejarse de su tierra para siempre.
miércoles, 25 de diciembre de 2013
El perro sujetado...
En un lujoso palacio vivía un brahmino, gobernador de una región y dueño de un maravilloso perro. El animal era corpulento, fiero y de temperamento orgulloso. No era difícil que se enfrentara a otros perros, por lo que casi siempre lo paseaban atado con una correa. Perro y amo eran caracteres jactanciosos merecedores el uno del otro.
Cada vez que el perro se encontraba con otro can, empezaba a tirar de la correa con todas sus fuerzas. Su amo, sin dejar de sujetarlo con determinación, intentaba calmarlo hablándole dulcemente: " no hagas así...déjale al pobrecito tranquilo". También se agachaba y le rodeaba con el brazo como para protegerle mientras que el bravo animal mostraba todo su repertorio de amenazas. Parecía de verdad un perro fiero e implacable. Dado su tamaño y su furor, todos le temían.
Un día, el brahmino encargó a un nuevo sirviente que paseara al perro, pero olvidó advertirle sobre el carácter del animal, quizás dando por hecho que todo el mundo tenía que saber que el perro del brahmino era algo especial. No obstante, para el sirviente, éste era únicamente un perro como muchos, por lo cual ignoraba su excentricidad. Como era previsible, nada más encontrarse en contacto visual con otro can, el animal del brahmino dio rienda suelta a su violento temperamento y, de repente tiró enérgicamente de la correa. El siervo, que no estaba preparado para tal situación, no supo reaccionar adecuadamente y soltó la cinta. El perro perdió ligeramente el equilibrio hacia delante, dándose así cuenta de que no estaba siendo sujetado. Ahora estaba libre de sujeción y que la acción dependía exclusivamente de él, se encontró frente a un dilema: o dar séquito a sus amenazas iniciales empezando la batalla, o evitar la confrontación. El imperioso animal titubeó: al fin y al cabo el otro perro, aún más pequeño, no había dado signos de sumisión y estaba listo para la lucha. "Seguramente -se dijo el noble perro- podría matarle fácilmente, pero si me mordiera, ¿que sería de mi noble aspecto?. No, no merece la pena. Por esta vez le dejaré vivir". Emitió unos gruñidos y volvió donde el servidor.
Una vez en el palacio, el doméstico relató lo ocurrido al brahmino, el cual vislumbró la verdad sobre la naturaleza de su perro y la del hombre y, desde entonces, acostumbró a pasear al animal sin ataduras. No sólo el perro dejó de amenazar a los otros animales, sino que también los súbditos del brahmino vivieron más felices. El perro le había mostrado a su dueño la manera sabia de gobernar.
Distracciones...
En un monasterio budista dos discípulos destacaban particularmente por su brillante inteligencia, si bien fueran muy diferentes el uno del otro.
El primero solía pedir al abad que le dejara salir del monasterio para ver el mundo y en él poder poner en práctica su zen. El otro se contentaba con la vida monástica y, aunque le hubiera gustado ver el mundo, esto no le creaba ningún afán en absoluto.
El abad, que nunca había accedido a los pedidos del primer monje, pensó un día que tal vez los tiempos eran maduros para que los jóvenes monjes fueran puestos a prueba. Les convocó, anunciándoles que había llegado el momento de que se fueran por el mundo durante todo un año.
El primer monje exultaba. Dejaron el templo el día siguiente al amanecer.
El año transcurrió rápido y los dos monjes regresaban al monasterio con muchas experiencias para contar. El abad quiso verles para conocer lo que ese año había supuesto para ellos y qué habían descubierto durante su estancia en el mundo laico.
El primer monje, el que quería conocer el mundo material, dijo que la sociedad está llena de distracciones y tentaciones, y que es imposible meditar ahí fuera. Para practicar el zen no existe mejor lugar que el monasterio.
El otro, por el contrario, dijo que salvo algunos aspectos superficiales no encontró gran diferencia a la hora de meditar y practicar el zen en el mundo exterior. Por tanto, a su parecer, quedarse en el templo o vivir en sociedad, le resultaba igual.
Tras haber escuchado ambos relatos, el abad les dio a conocer su decisión: al segundo monje le concedió la autorización para que se fuera. Al primero le dijo: "será mejor que tú te quedes aquí, todavía no estás preparado".
martes, 24 de diciembre de 2013
Santa Secreto...
Luigi era un joven a quien le encantaba la época navideña, como a todos sus amigos, le gustaba la comida, las decoraciones, la nieve, pero por sobre todas las cosas, le encantaba recibir regalos.
Todos los años sus amigos y el organizaban el juego “Santa secreto” que consistía en, por 10 días, obsequiar pequeños regalos a quien te tocaba en el sorteo. El último día, todos se reunían, llevando consigo un regalo de mayor valor y trataban de adivinar quien era su Santa Secreto.
Este año, Luigi tenia planeado hacer lo que hacia todos los años: Dar 4 tarjetas navideñas compradas en el supermercado, 5 paletas de caramelo y un prenda de vestir como regalo final. Rápido y simple. Todo esto era básicamente porque no le gustaba romperse la cabeza pensando en regalos que le podrían gustar a la otra persona, lo único que le importaba era lo que el iba a recibir.
El día del sorteo, estaba emocionado, no tanto por saber a quien le daría los obsequios, eso no le importaba, su emoción era por saber que una de las personas que estaban ahí, le daría 10 regalos y se ilusionaba pensando en lo que podrían ser. Así es que, como todos los años, cuando metió la mano en la tómbola y descubrió que le tocaba ser el Santa Secreto de Jimmy, un compañero de su clase, no le dio mucha importancia.
Al día siguiente se despertó emocionado por lo que encontraría en su casillero. Su mente pensaba en mini bicicletas, una caja llena de dulces, dinero en efectivo, el juguete de moda… pero se desilusionó mucho cuando vio en su casillero una tarjeta que solo decía “Feliz Navidad”. Los días siguientes no fueron diferentes, se desilusionó porque de hecho todo lo que recibía era muy similar a lo que él ponía en el casillero de Jimmy.
Cuando llego el día del regalo final, todos estaban reunidos en el salón de clases, todos tenían cara de felicidad por los regalos anteriores, excepto dos personas: Luigi y Jimmy. El primero en adivinar fue Jimmy quien dijo:
- Mi Santa Secreto es Luigi – lo dijo desmotivado y triste, pues los regalos que había recibido eran muy superficiales y para nada pensados en el.
- Si soy yo, que bueno que adivinaste – dijo Luigi – Bueno, me toca adivinar a mí, y en verdad no tengo idea de quien sea mi Santa Secreto, ya que fue el peor de todos los años. Los regalos no me gustaron para nada, fueron simples y aburridos.
Lisa, quien era una chica lista, se levanto de su lugar y le dijo:
- Yo fui tu Santa Secreto de este año Luigi, y el motivo por el cual escogí esos regalos para ti es porque yo recibí lo mismo de ti el año pasado, y me puso muy triste y desilusionada- Lisa sacó un gran regalo de su mochila, y se lo dio – solo quería que aprendieras que tienes que pensar en los demás y no solo en lo que vas a recibir.
Luigi se emocionó mucho porque cuando abrió el regalo resulto que era el juguete que todos los de su clase quería, pero al ver la cara de desilusión de Jimmy, fue hasta el y le dijo:
- Creo que tu te mereces esto, ya que nunca me detuve a pensar en lo que te gustaría recibir
La cara de Jimmy se iluminó de inmediato, y Luigi tuvo una sensación de bienestar que lo puso muy feliz. Fue entonces que descubrió que te sientes mucho mejor cuando regalas algo en vez de recibirlo.
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