miércoles, 12 de junio de 2013

La historia de Matito...


A la pequeña ciudad de Chiquitrán llegó un día en tren llevando una gran maleta un tipo curioso. Se llamaba Matito, y tenía una pinta totalmente corriente; lo que le hacía especial es que todo lo que hablaba, lo hacía cantando ópera. Daba igual que se tratara de responder a un breve saludo como "buenos días"; él se aclaraba la voz y respondía:
- Bueeeeenos diiiiiiias tenga usteeeeeeeed.
Y la verdad, a casi todo el mundo se le hacía bastante pesadito el tal Matito. Nadie era capaz de sacarle una palabra normal, y como tampoco se sabía muy bien cómo se ganaba la vida y vivía bastante humildemente, utilizando siempre su mismo traje viejos de segunda mano, a menudo le trataban con desprecio, burlándose de sus cantares, llamándole "don nadie", "pobretón" y "gandul".
Pasaron algunos años, hasta que un día llegó un rumor que se extendió como un reguero de pólvora por toda la ciudad: Matito había conseguido un papel en una ópera importantísima de la capital, y todo se llenó con carteles anunciando el evento. Nadie dejó de ver y escuchar la obra, que fue un gran éxito, y al terminar, para sorpresa de todos en su ciudad, cuando fue entrevistado por los periodistas, Matito respondió a sus preguntas muy cortésmente, con una clara y estupenda voz.
Desde aquel día, Matito dejó de cantar a todas horas, y ya sólo lo hacía durante sus actuaciones y giras por el mundo. Algunos suponían por qué había cambiado, pero otros muchos aún no tenían ni idea y seguían pensando que estaba algo loco. No lo hubieran hecho de haber visto que lo único que guardaba en su gran maleta era una piedra con un mensaje tallado a mano que decía: "Practica, hijo, practica cada segundo, que nunca se sabe cuándo tendrás tu oportunidad", y de haber sabido que pudo actuar en aquella ópera sólo porque el director le oyó mientras compraba un vulgar periódico.

jueves, 30 de mayo de 2013

¿Quieres 50€ ?


Pablo, con el rostro abatido de pensar, se reúne con su amiga Laura en un bar a tomar un café. Deprimido, descargó en ella sus angustias... que el trabajo, que el dinero, que la relación con su pareja, que su vocación!... Todo parecía estar mal en su vida.
Laura introdujo la mano en su bolso, sacó un billete de 50 euros y le dijo:

-¿Quieres este billete?

Pablo, un poco confundido al principio, le contestó:

-Claro, Laura... son 50 euros, ¿quién no los querría?

Entonces Laura tomó el billete en uno de sus puños y lo arrugó hasta hacerlo una pequeña bola. Mostrando la estrujada pelotita a Pablo, volvió a preguntarle:

-Y ahora, ¿lo quieres también?

-Laura, no sé qué pretendes con esto, pero siguen siendo 50 euros. Claro que lo cogeré si me lo das.

Laura desdobló el arrugado billete, lo tiró al suelo y lo restregó con el pie, levantándolo luego sucio y marcado. 

-¿Lo sigues queriendo?

-Mira, Laura, sigo sin entender a donde vas, pero es un billete de 50 euros, y mientras no lo rompas, conserva su valor...

-Pablo, debes saber que aunque a veces algo no salga como quieres, aunque la vida te arrugue o pisotee, sigues siendo tan valioso como siempre lo has sido. Lo que debes preguntarte es cuánto vales en realidad y no lo golpeado que puedas estar en un momento determinado.

Pablo se quedó mirando a Laura sin atinar con palabra alguna, mientras el impacto del mensaje penetraba profundamente en su cerebro.
Laura puso el arrugado billete a su lado en la mesa y con una sonrisa cómplice agregó:

-Toma, guárdalo, para que te acuerdes de esto cuando te sientas mal... pero me debes un billete nuevo de 50 euros para poderlo usar con el próximo amigo que lo necesite.



Le dio un beso en la mejilla y se alejó hacia la puerta.
Pablo volvió a mirar el billete, sonrió, lo guardó y con una renovada energía llamó al camarero para pagar la cuenta...

¿Cuántas veces dudamos de nuestro propio valor, de que realmente merecemos más y que podemos conseguirlo 
si nos lo proponemos?. Claro que no basta con el mero propósito... Se requiere acción y existen muchos caminos...

miércoles, 29 de mayo de 2013

Es la sensación de contacto...


En cualquier ciudad por donde camines, ¿comprendes? Pasas muy cerca de la gente y ésta tropieza contigo. Nadie te toca. Estamos siempre tras este metal y cristal, y añoramos tanto ese contacto, que chocamos contra otros sólo para poder sentir algo...Buscamos una respuesta...
-¿Hasta dónde llegan las balas?
-¿Lo dices por la bala que atravesó tu ventana?
Seguimos adelante...Nos agrupamos...Nos desmoronamos...
-¿Por qué mantienes a todo el mundo a distancia?¿¡Eh!?¿Es que empiezas a sentir algo y te asustas?
Cuando te mueves a la velocidad de la vida...crees que te conoces,y no tienes ni idea...acabas por chocar con los demás...es la sensación de contacto...y añoramos tanto el contacto...que chocamos contra otros para poder sentir algo...
(Película: "Crash")

martes, 5 de marzo de 2013

Historia de un sueño...



                     Perdona que entre sin llamar, no es esta la hora y
                                                 menos el lugar.

Tenía que contarte que en el cielo no se está tan mal.
Mañana ni te acordarás,
" tan sólo fue un sueño" te repetirás.
y en forma de respuesta pasará una estrella fugaz.
Y cuando me marche estará mi vida en la tierra en paz.
yo sólo quería despedirme, darte un beso y verte una vez más...
Promete que serás feliz,
te ponías tan guapa al reír.
y así, sólo así,
quiero recordarte.
así, como antes,
así, adelante,
así, vida mía,
mejor será así.
Ahora debes descansar,
deja que te arrope como años atrás.
¿ te acuerdas cuando entonces te cantaba antes de ir a acostar?
Tan sólo me dejan venir
dentro de tus sueños para verte a ti.
y es que aquella triste noche no te di ni un adios al partir.
Y cuando me marche estará mi vida en la tierra en paz.
yo sólo quería despedirme, darte un beso y verte una vez más...
Promete que serás feliz,
te ponías tan guapa al reír.
y así, sólo así,
quiero recordarte.
así, como antes,
así, adelante,
así, vida mía,
ahora te toca a ti,
sólo a ti,
seguir nuestro viaje.
se está haciendo tarde,
tendré que marcharme.
en unos segundos vas a despertar...

jueves, 15 de noviembre de 2012

Sumas...


En una ocasión, un hombre empezó una sesión escribiendo en una pizarra unos números; eran simplemente unas sumas.


Escribió seis sumas y en dos de ellas había equivocaciones, las otras cuatro estaban bien. Al terminar las seis sumas pidió al auditorio que, por favor, le hicieran comentarios de lo hecho. Todo el mundo se le echó encima diciendo:

-Atención a la suma No.3, le falta el signo de 
suma, y 4 más 6 no son 8, sino 10; y llevamos 1


-En la No.5 pasa que 2+2 no son cinco.


El fue preguntando, ¿no hay nadie que tenga nada más que decirme respecto al trabajo que he hecho?; nadie contestó y él, volviéndose al auditorio, dijo: pensemos que desafortunadamente la relación nuestra ante una pizarra con seis sumas, cuatro de las cuales estaban bien y dos mal, es la que hemos tenido: nos dedicamos a criticar y a chillar contra las dos sumas que no estaban bien, pero no felicitamos al autor por las cuatro que ha hecho bien. Igual acostumbramos a hacer en la vida. Este es realmente el trato que damos a nuestras relaciones humanas, con esposa, hijos, amigos y compañeros.


Sepamos decir una palabra de elogio, una palabra de agradecimiento por las cosas que están bien y que nos gustan, veremos que con ello estimularemos a los demás a hacer las cosas mejor y al mismo tiempo nos sentiremos más satisfechos de nosotros mismos al ser sensibles a todo lo bueno y lo bello que nos rodea.
Al juzgar, tengamos en cuenta que debemos aportar luz y no calor, y que "LAS FALTAS SON GRANDES CUANDO EL AMOR ES PEQUEÑO".
Para ser sensibles ante el prójimo hay que dedicarle tiempo

miércoles, 17 de octubre de 2012

Dando un poco de color al asunto...


En un avión:

- ¿Cual es el problema señora? -pregunta la azafata.


- ¿Es que no lo ve? -responde la señora- Me colocaron junto a un negro. No soporto estar al lado de uno de estos seres repugnantes ¡¡Denme otro asiento!!


- Por favor, cálmese -contesta la azafata- Casi todos los asientos están ocupados, voy a ver si encuentro uno libre.

La azafata se aleja y vuelve algunos minutos más tarde.

- Señora, como yo pensaba, no hay ningún sitio libre en la clase económica. Hablé con el Comandante y me confirmó que están todos los asientos ocupados en la clase económica. No obstante, tenemos un asiento libre en primera clase.

Antes de que la señora pueda hacer ningún comentario, la azafata continúa.

- Es del todo inusual permitir a una persona de la clase económica sentarse en primera clase. Pero, vistas las circunstancias, el comandante encuentra que sería escandaloso obligar a alguien a sentarse junto a una persona tan repugnante.

Y dirigiéndose al negro, la azafata le dice:

- Si el Sr. Lo desea, tome su equipaje de mano, ya que un asiento en primera clase le espera.

Y todos los pasajeros alrededor, que, sorprendidos, asistían a la escena se levantaron y aplaudieron...

lunes, 1 de octubre de 2012

El mono y el escorpión...



Una vez, en alguna parte, leí una historia. Hablaba de un mono y un escorpión. Habiendo llegado a la orilla de un gran río, el mono decide atravesarlo a nado. Apenas ha metido una pata en el agua, oye una vocecilla que lo llama. Mira alrededor y, a poca distancia, ve a un escorpión.

“Oye –le dice el escorpión-, ¿serías tan amable de llevarme?”

El mono lo mira fijamente a los ojos.


“No tengo la menor intención. Con ese aguijón podrías atacarme mientra nado y hacer que me ahogue”.

“¿Por qué iba a hacerlo? –responde el escorpión-. Si tú te ahogaras, también moriría yo. ¿Qué sentido tendría?”

El mono piensa un poco y le dice: “¿Me juras que no lo harás?”

“¡Te lo juro!”

Entonces el escorpión sube a la cabeza del mono y el mono empieza a nadar hacia la otra orilla.

Cuando está casi a la mitad, siente de pronto un pinchazo en el cuello. El escorpión le ha picado.

“¿Por qué lo has hecho? –grita el mono-. ¡Ahora moriremos los dos!”

“Perdona –responde el escorpión-, no he podido evitarlo. Es mi naturaleza”.

sábado, 31 de marzo de 2012

Riquezas...


Un día como cualquiera, un padre de una familia adinerada llevó a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito que su hijo viera cuan pobre era la gente que vive en el campo.Estuvieron pasando todo el día y la noche en una granja de una familia campesina muy humilde. Al concluir el viaje, ya de regreso a casa, el padre le pregun­ta a su hijo:
-Padre: ¿Qué te pareció el viaje?
-Hijo: Muy bonito, papá.
-Padre: ¿Viste lo pobre que puede ser la gente?
-Hijo: Si.
-Padre: ¿Y qué aprendiste?
-Hijo: Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cinco. Nosotros tenemos una piscina larga hasta a la mi­tad del jardín, ellos tienen un arroyo que no tiene fin. Nosotros tenemos lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. Nuestro patio llega hasta la muralla de la casa, el de ellos tiene todo un horizonte. Ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia, tú y mi mamá tienen que trabajar todo el día y casi nunca los veo.Al terminar el relato, el padre se quedó mudo, y su hijo agregó: ¡¡¡Gracias papá, por enseñarme lo ricos que podemos lle­gar a ser!!!

domingo, 22 de enero de 2012

Los niños que creían en "NADA"...

Nadie le daría trabajo con lo vieja que estaba, e indagar sobre si disponía de ahorros para montar un negocio en toda regla sería una falta de sensibilidad; por no decir un exceso de estupidez. Qué hacer cuando las carnes te exigen sobrevivir. ¿Pedir limosna? Buenos Aires ya no estaba para eso. Tendría que ganarse la vida haciendo algo de dudosa moralidad. Qué cosa. Qué podría hacer sin perjudicar a la gente. Optó por vender aire, como lo hacían miles de empresas, pero ella no sería una desalmada. Cobraría montos irrelevantes y el aire que daría a cambio no contendría un valor superfluo. Empezaría a venderlo de inmediato porque, además, sabía que ningún pariente le iba a dar cobijo. No los tenía, ni hacia los lados ni hacia abajo. Hacia arriba, menos.

Sandra realmente era vieja. 57 años olvidada en la cárcel por haber matado a su marido le impidieron procrear. Era él o ella. Los moratones acumulados en su cuerpo lo demostraban, pero en el juicio no valieron. El abogado contratado por su suegra era de los caros, de esos con influencias.

Desde el 12 de octubre de 2003, Sandra anduvo libre por las calles. ¡Vaya mentira! Sus carnes la arrinconaron más que nunca. En su estómago tenía aire, pero uno muy distinto del que estaba por vender. En la cárcel había aprendido algo de magia. Hacía desaparecer objetos pequeños, como cigarrillos y monedas. Con una esfera de cristal de cuatro centímetros de diámetro no tendría problemas.

Entre la basura, encontró cajas de un tamaño ideal para empaquetar, una y otra vez, su única esfera. Sólo le faltaban cintas de colores para, en el momento de la venta, atar la caja correspondiente y adornarla con un listón. Las consiguió enseguida. Frente a una tienda de juguetes, interpretando el papel de una bruja buena de cuento, atraía la atención de los pequeños con un discurso dulce en el tono y seductor en las palabras:

“Mira esta bola de cristal. Es ligera como el aire. Es mágica. Mágica para los que poseen el don. ¿Tú lo posees? No mires a tus padres, la respuesta sólo la puede saber uno mismo. Meteré esta bola especial en esta caja… así, ¿ves? Ahora, ataremos la caja con esta cinta para asegurarnos de que se mantenga cerrada hasta que llegues a tu casa. Si al abrirla descubres que la bola se ha desmaterializado (que ya no está), sabrás que posees el don. Pero la bola no habrá desaparecido, sólo habrá cambiado de lugar. Habitará dentro de ti para siempre y te será muy útil en tus sueños, porque con ella vencerás a cualquier monstruo y te ayudará a encontrar mundos llenos de personas y cosas bellas y alegres. Dormirás feliz”.

Los padres, confiando en que la vieja los timase con una caja vacía, se la compraban por unas cuantas monedas. Funcionaba. El boca a boca hizo cada vez más conocida a la vieja de enfrente de la juguetería en Rivadavia, entre la avenida Otamendi y Campichuelo.

A Sandra Febres Queipo se le recuerda como “La bruja de la bola invisible”. Murió el 7 de enero de 2005. Ni bien pasaron dos meses, la juguetería —que no voy nombrar para no hacerle publicidad— lanzó un producto con la imagen ilustrada de su personaje y con el nombre con el que se le conocía. No lo vendieron como esperaban.

En 2008 dejaron de producirlo. Pensaron que la magia de Sandra también era comercializable, pero pasaron por alto el truco de su éxito. Era la voz de ella, la convicción en su tono, lo que agudizaba en los niños el don de creer… de creer que en esa nada que encontraban en la caja fuese posible todo...

viernes, 30 de diciembre de 2011

Clavos que dejan huella...


Esta es la historia de un niño que tenía muy mal carácter. Su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la paciencia, debería clavar un clavo detrás de la puerta.
El primer día, el muchacho clavó 37 clavos detrás de la puerta. Las semanas que siguieron, a medida que él aprendía a controlar su genio,clavaba cada vez menos clavos detrás de la puerta.
Un día descubrió que era más fácil controlar su genio que clavar clavos detrás de la puerta.
 Llegó el día en que pudo controlar su carácter durante todo el día. Después de informar a su padre, este le sugirió que retirara un clavo cada día que lograra controlar su carácter.
Los días pasaron y el joven pudo anunciar a su padre que no quedaban más clavos para retirar de la puerta...Su padre lo tomó de la mano y lo llevó hasta la puerta. Le dijo:
"Has trabajado duro, hijo mío, pero mira todos esos hoyos en la puerta.. Nunca más será la misma. Cada vez que tú pierdes la paciencia, dejas cicatrices exactamente como las que aquí ves.Tú puedes insultar a alguien y retirar lo dicho, pero del modo como se lo digas lo devastara, y la cicatriz perdurará para siempre. Una ofensa verbal es tan dañina como una ofensa física.