viernes, 4 de abril de 2014

La historia de Titín



Titín volvía otra vez a casa sin merienda. Como casi siempre, uno de los chicos mayores se la había quitado, amenazándole con pegarle una buena zurra. De camino, Titín paró en el parque y se sentó en un banco tratando de controlar su enfado y su rabia. Como era un chico sensible e inteligente, al poco rato lo había olvidado y estaba disfrutando de las plantas y las flores. Entonces, revoloteando por los rosales, vio una avispa y se asustó.

Al quitarse de allí, un pensamiento pasó por su cabeza. ¿Cómo podía ser que alguien muchísimo más pequeño pudiera hacerle frente y asustarle? ¡Pero si eso era justo lo que él mismo necesitaba para poder enfrentarse a los niños mayores!
Estuvo un ratito mirando los insectos, y cuando llegó a casa, ya tenía claro el truco de la avispa: el miedo. Nunca podría luchar con una persona, pero todos tenían tanto miedo a su picadura, que la dejaban en paz. Así que Titín pasó la noche pensando cuál sería su "picadura", buscando las cosas que asustaban a aquellos grandullones.

Al día siguiente, Titín parecía otro. Ya no caminaba cabizbajo ni apartaba los ojos. Estaba confiado, dispuesto a enfrentarse a quien fuera, pensando en su nuevo trabajo de asustador, y llevaba su mochila cargada de "picaduras".

Así, el niño que le quitó el bocadillo se comió un sandwich de chorizo picantísimo, tan picante que acabó llorando y tosiendo, y nunca más volvió a querer comer nada de Titín. Otro niño mayor quiso pegarle, pero Titín no salió corriendo: simplemente le dijo de memoria los teléfonos de sus padres, de su profesor, y de la madre del propio niño; "si me pegas, todos se van a enterar y te llevarás un buen castigo", le dijo, y viéndole tan decidido y valiente, el chico mayor le dejó en paz. Y a otro abusón que quiso quitarle uno de sus juguetes, en lugar de entregarle el juguete con miedo, le dió una tarjetita escrita por un policía amigo suyo, donde se leía "si robas a este niño, te perseguiré hasta meterte en la cárcel".

La táctica dió resultado. Igual que Titín tenía miedo de sus palizas, aquellos grandullones también tenían miedo de muchas cosas. Una sola vez se llevó un par de golpes y tuvo que ser valiente y cumplir su amenaza: el abusón recibió tal escarmiento que desde aquel día prefirió proteger a Titín, que así llegó a ser como la valiente avispita que asustaba a quienes se metían con ella sin siquiera tener que picarles.

REFLEXIÓN:El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son.Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar..

El billete de 20€



Una profesora en clase saca de su cartera un billete de 20 euros y lo enseña a sus alumnos a la vez que pregunta: “¿A quién le gustaría tener este billete?”. Todos los alumnos levantan la mano....
Entonces la profesora coge el billete y lo arruga, haciéndolo una bola. Incluso lo rasga un poquito en una esquina. “¿Quién sigue queriéndolo?”. Todos los alumnos volvieron a levantar la mano...
Finalmente, la profesora tira el billete al suelo y lo pisa repetidamente, diciendo: “¿Aún queréis este billete?”. Todos los alumnos respondieron que sí...
Entonces la profesora les dijo:

“Espero que de aquí aprendáis una lección importante hoy. Aunque he arrugado el billete, lo he pisado y tirado al suelo… todos habéis querido tener el billete porque su valor no había cambiado, seguían siendo 20 euros...
REFLEXIÓN: Muchas veces en la vida te ofenden, hay personas que te rechazan y los acontecimientos te sacuden, dejándote hecho una bola o tirado en el suelo. Sientes que no vales nada, pero recuerda, tu valor no cambiará NUNCA para la gente que realmente te quiere. Incluso en los días en los que sientas que estás en tu peor momento, tu valor sigue siendo el mismo, por muy arrugado que estés...

domingo, 16 de febrero de 2014

Te amo...





-"Te amo" - dijo el principito ...

-"Yo también te quiero" - dijo la rosa.


-"No es lo mismo" - respondió él...



"Querer es tomar posesión de algo, de alguien. Es buscar en los demás eso que llena las expectativas personales de afecto, de


compañía...

Querer es hacer nuestro lo que no nos pertenece, es adueñarnos o desear algo para completarnos, porque en algún punto nos


reconocemos carentes.

Querer es esperar, es apegarse a las cosas y a las personas desde nuestras necesidades. Entonces, cuando no tenemos reciprocidad


hay sufrimiento. Cuando el "bien" querido no nos corresponde, nos sentimos frustrados y decepcionados.

Si quiero a alguien, tengo expectativas, espero algo. Si la otra persona no me da lo que espero, sufro. El problema es que hay una


mayor probabilidad de que la otra persona tenga otras motivaciones, pues todos somos muy diferentes. Cada ser humano es un

universo.

Amar es desear lo mejor para el otro, aún cuando tenga motivaciones muy distintas.


Amar es permitir que seas feliz, aún cuando tu camino sea diferente al mío. Es un sentimiento desinteresado que nace en un


donarse, es darse por completo desde el corazón. Por esto, el amor nunca será causa de sufrimiento.

Cuando una persona dice que ha sufrido por amor, en realidad ha sufrido por querer, no por amar. Se sufre por apegos. Si realmente


se ama, no puede sufrir, pues nada ha esperado del otro.

Cuando amamos nos entregamos sin pedir nada a cambio, por el simple y puro placer de dar.

Pero es cierto también que esta entrega, este darse, desinteresado, solo se dá en el conocimiento. Solo podemos amar lo que


conocemos, porque amar implica tirarse al vacío, confiar la vida y el alma. Y el alma no se indemniza.

Y conocerse es justamente saber de vos, de tus alegrías, de tu paz, pero también de tus enojos, de tus luchas, de tu error. Porque el


amor trasciende el enojo, la lucha, el error y no es solo para momentos de alegría.


Amar es la confianza plena de que pase lo que pase vas a estar, no porque me debas nada, no con posesión egoísta, sino estar, en 


silenciosa compañía.

Amar es saber que no te cambia el tiempo, ni las tempestades, ni mis inviernos.

Amar es darte un lugar en mi corazón para que te quedes como padre, madre, hermano, hijo, amigo y saber que en el tuyo hay un 

lugar para mí.

Dar amor no agota el amor, por el contrario, lo aumenta. La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar."



-"Ya entendí" - dijo la rosa

-" No lo entiendas, vívelo" - agregó el principito.

viernes, 31 de enero de 2014

Luis Fonsi - Sería Fácil





Si solamente con llorar se remediaran los problemas

Seria fácil...

Si en cada lágrima se fuera la nostalgia y la tristeza

Seria fácil...

Si con dormir cambiara todo en una noche...

Si al despertar ya no existieran todos los reproches...

Seria fácil vivir...

Oh, seria fácil...

martes, 21 de enero de 2014

El origen de Peter Pan...



Había una vez en un país no muy lejano, un pequeño príncipe llamado Peter. Sus padres, los reyes, organizaron una fiesta para celebrar los 13 años de su amado hijo, invitaron a gente de todas partes, varios príncipes y princesas atenderían dicha celebración, estaba planeado que la comida fuera variada y abundante, el castillo se decoraría con confeti y lazos de los colores favoritos del príncipe. Pero había un problema… Peter quería ser siempre un niño por lo que le aterraba crecer.
Contaba los días que faltaban para su cumpleaños con especial enfado, cada vez que la fecha se aproximaba, más aterrado se encontraba, por las noches no podía dormir, en sus sueños un duende le hablaba y se reía de su tristeza.


La noche previa a su cumpleaños, cuando Peter por fin había logrado dormir, el duende pareció apiadarse de el y le dio un consejo:


- El día de mañana, al apagar las velas de tu tarta de cumpleaños, desea vivir en Nunca Jamás, es un país lleno de cosas bellas y lo mejor de todo es que ¡nunca crecerás!


Peter se despertó lleno de alegría, finalmente alguien le daba respuesta para vencer su peor miedo, por una curiosa razón, confió en aquel duende. Tenia la certeza de que su familia accedería a venir con el a ese país tan extraño, serian todos felices y lo mejor de todo es que nunca envejecerían.


Todo el reino estaba de gala, había personas de todas partes, las decoraciones eran hermosas y la comida deliciosa. Peter se encontraba muy entusiasmado, cuando sacaron la tarta su emoción aumentó. Y cuando finalmente soplo las velas dijo en un susurro: Deseo estar en Nunca Jamás.


Sintió como si un hilo invisible tirara de el hacia un abismo, se sintió mareado y la cabeza le daba vueltas, parecía estar flotando, esta sensación duro unos cuantos minutos que le parecieron eternos, y de pronto toco el suelo. Al abrir los ojos todo lo que veía eran ramas y arbustos, estaba aterrado. Buscó ayuda por varias horas, pero por más que recorrió Nunca Jamás no encontró a nadie, en su recorrido se dio cuenta de que estaba en una isla, a lo lejos distinguió un barco con velas negras, ¡Era un barco pirata! Sin dudarlo fue hasta el navío, un hombre le dio la bienvenida y le dijo que él estaba a cargo del barco, ese hombre era el Capitán Garfio.

viernes, 27 de diciembre de 2013

El maestro y el escorpión...






Un maestro del oriente vio a un escorpión cuando se estaba ahogando y decidió sacarlo del agua, pero cuando lo hizo, el escorpión lo picó.
De la reacción de dolor, el maestro lo soltó y el animal cayó al agua y se estaba ahogando de nuevo.
El maestro intentó sacarlo otra vez, y otra vez el animal lo picó.
Alguien que estaba viendo al maestro se le acercó y le dijo:
-Disculpe, ¡pero usted es terco! ¡Cada vez que intente sacarlo del agua le va a picar!
El maestro respondió:
-La naturaleza del escorpión es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar...
Así que con ayuda de unas hojas, el maestro sacó al escorpión y le salvó la vida...



UBUNTU...



Un antropólogo propuso un juego a los niños de una tribu africana.
Puso una canasta llena de frutas cerca de un árbol y les dijo a los niños que aquel que llegara primero ganaría todas las frutas.
Cuando dió la señal para que corrieran, todos los niños se tomaron de las manos y corrieron juntos, después se sentaron a disfrutar del premio.
Cuando él les preguntó por qué habían corrido así, si uno solo podía ganar todas las frutas, le respondieron:
-¡¡UBUNTU!! ¿Cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes?
UBUNTU, en la cultura Xhosa significa: "Yo soy porque nosotros somos..."


La princesa y la piedra...



En un país muy lejano, había una princesa de extraordinaria belleza, riqueza e inteligencia, a la que todos los hombres se acercaban para conseguir su dinero. Harta de tener que soportar a tales individuos, difundió el siguiente mensaje: solo se casaría con aquel que fuera capaz de entregarle el regalo más lujoso,dulce y franco. Un mensaje que llegó rápidamente a todos los rincones del reino, llenando en un abrir y cerrar de ojos, el palacio de todo tipo de regalos, entre los que destacaba uno en particular. ¿Qué era? Una simple y llana piedra, llena de musgo y líquenes.
Un regalo que enfureció de tal  manera a la princesa, que mando llamar inmediatamente a su dueño, para que le explicara el porqué de tan feo regalo.
-Comprendo vuestro enfado-dijo el joven pretendiente-, pues no es un regalo que os pueda parecer a vuestra altura. Dejadme deciros, que esa fea roca que contempláis, no es lo que vuestros ojos ven, ya que lo que he querido representar con ella, es mi humilde corazón. Como veis, es algo tan valioso como vuestras riquezas, franco porque no os pertenece y llegará a ser dulce, si lo colmáis con amor.
Al escuchar estas palabras, la princesa cayó totalmente enamorada de este perspicaz joven, al que envió durante un largo período de tiempo, una ingente cantidad de regalos para atraerle. Pero nada de esto parecía atraerle a su curioso pretendiente. Cansada de esforzarse, sin obtener resultado, lanzó la piedra al fuego, descubriendo con su calor una preciosa estatua dorada.
Fue entonces cuando se dio cuenta de lo que si quería conquistar el corazón de su amado, debía alejarse de las cosas superficiales y prestar atención a lo verdaderamente importante. De esta manera, dejó atrás todos sus lujos y altanería, ayudando a todos aquellos habitantes que la necesitaban, gracias a los cuales consiguió casarse con su amado.

El príncipe que perdió su reino...



Juan Botas era un príncipe muy apuesto que disfrutaba de una vida llena de alegría y fiestas. Tenía muchos amigos y en todo el reino se le conocía por el éxito que tenía en todo cuanto se propusiera. Su vida era maravillosa: tenía todo lo que quería en bienes materiales y estaba muy enamorado de Rita, la princesa del reino vecino con la que se casaría en poco tiempo.
Un día, mientras se encontraba disfrutando una noche en una lujosa fiesta junto a Rita y muchos de sus amigos, vino un mensajero presuroso a avisarle que su padre estaba muy enfermo y le había enviado para que le buscara. El joven le respondió que iría a verle en cuanto terminara la fiesta y por mucho que el mensajero intentó convencerlo para que abandonara el lugar y fuera a ver a su padre, no hubo caso: Juan Botas se quedó junto a la princesa sin  preocuparse por la salud de su padre. Fue una noche plagada de éxitos, caricias y buena comida.
A la mañana siguiente, cuando Juan estaba todavía en la cama, el mismo mensajero de la noche anterior vino a verlo.
—¡Uy, cierto!, lo he olvidado… Ya mismo iré a ver a mi padre —dijo Juan, mientras se vestía a toda prisa.
—No, señor Juan, ya no es necesario.
—¿Mi padre se ha puesto bien?
—No, señor. —El mensajero bajó la vista y concluyó —: Lo siento mucho, su padre ha muerto anoche.
Juan se sintió muy triste pero se consoló pensando que era mejor así. «Si le hubiera visto anoche seguro que tendría que haber escuchado una de sus típicas charlas. Por algo suceden las cosas; ahora seré rey y lo haré mejor que mi padre».
Después del entierro, Juan Botas fue a arreglarlo todo para su ascensión al poder, y cuál no fue su sorpresa al enterarse de la última voluntad del rey: su padre lo había dejado sin nada. Como Juan no había acudido a su llamada, el rey consideró que no era una persona adecuada para ocupar el trono, porque le daba más importancia a sus propios placeres que a las obligaciones del reino, y había nombrado a Felipe, un sobrino muy inteligente a quien quería y respetaba para que le sucediera.
Y así fue como Juan Botas perdió su reino, y tuvo que abandonar el palacio y alejarse de su tierra para siempre.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

El perro sujetado...


En un lujoso palacio vivía un brahmino, gobernador de una región y dueño de un maravilloso perro. El animal era corpulento, fiero y de temperamento orgulloso. No era difícil que se enfrentara a otros perros, por lo que casi siempre lo paseaban atado con una correa. Perro y amo eran caracteres jactanciosos merecedores el uno del otro.
Cada vez que el perro se encontraba con otro can, empezaba a tirar de la correa con todas sus fuerzas. Su amo, sin dejar de sujetarlo con determinación, intentaba calmarlo hablándole dulcemente: " no hagas así...déjale al pobrecito tranquilo". También se agachaba y le rodeaba con el brazo como para protegerle mientras que el bravo animal mostraba todo su repertorio de amenazas. Parecía de verdad un perro fiero e implacable. Dado su tamaño y su furor, todos le temían.

Un día, el brahmino encargó a un nuevo sirviente que paseara al perro, pero olvidó advertirle sobre el carácter del animal, quizás dando por hecho que todo el mundo tenía que saber que el perro del brahmino era algo especial. No obstante, para el sirviente, éste era únicamente un perro como muchos, por lo cual ignoraba su excentricidad. Como era previsible, nada más encontrarse en contacto visual con otro can, el animal del brahmino dio rienda suelta a su violento temperamento y, de repente tiró enérgicamente de la correa. El siervo, que no estaba preparado para tal situación, no supo reaccionar adecuadamente y soltó la cinta. El perro perdió ligeramente el equilibrio hacia delante, dándose así cuenta de que no estaba siendo sujetado. Ahora estaba libre de sujeción y que la acción dependía exclusivamente de él, se encontró frente a un dilema: o dar séquito a sus amenazas iniciales empezando la batalla, o evitar la confrontación. El imperioso animal titubeó: al fin y al cabo el otro perro, aún más pequeño, no había dado signos de sumisión y estaba listo para la lucha. "Seguramente -se dijo el noble perro- podría matarle fácilmente, pero si me mordiera, ¿que sería de mi noble aspecto?. No, no merece la pena. Por esta vez le dejaré vivir". Emitió unos gruñidos y volvió donde el servidor.
Una vez en el palacio, el doméstico relató lo ocurrido al brahmino, el cual vislumbró la verdad sobre la naturaleza de su perro y la del hombre y, desde entonces, acostumbró a pasear al animal sin ataduras. No sólo el perro dejó de amenazar a los otros animales, sino que también los súbditos del brahmino vivieron más felices. El perro le había mostrado a su dueño la manera sabia de gobernar.