domingo, 24 de agosto de 2014

Los príncipes de Divindel...


Divindel era un prospero reino, gobernado por un rey a quien todo el pueblo amaba por su bondad e interés para que su pueblo viviera en las mejores condiciones de justicia. Parecería que su vida era perfecta pero había un problema en su vida, bueno, de hecho eran dos: Sus hijos.
Ginna, la hija mayor, era una joven demasiado vanidosa, a todos los trataba de hacer estallar con su autoestima elogiándose  en el espejo por horas; si su padre contrataba a alguien más joven que ella, la hacia despedir inmediatamente. No necesitaba ningún recordatorio de su deseo de juventud eterna.
Marco, el segundo hijo, no podía ocultar su deseo por el poder, su mayor deseo era que su padre muriera en poco tiempo,  que su hermana no congeniara con ningún príncipe para que no se casara y por ende no pudiera adjudicarse la corona. Había momentos oscuros en los que deseaba aniquilarlos a los dos de una vez y que el reino pasara a ser suyo por completo.
Cierto día un ángel disfrazado de mendigo vio la actitud que tenían los jóvenes hacia su padre, que tenía un corazón bondadoso , era una injusticia. Tras mucho pensarlo decidió que era momento de que Ginna y Marco pusieran los pies en la tierra y sacaran lo todo lo bueno  que sabía que tenían, decidió ponerlos a prueba: Logró que el rey pareciera enfermo y les dijo a los jóvenes que solo ellos podían salvarlo. La noticia tocó el corazón de ambos y el ángel les encomendó a cada uno una misión.
Marco fue de camino a la playa, su misión consistía en conseguir un alga marina con poderes curativos, todo iba bien hasta que a lo lejos divisó un objeto con tres puntas: Era un tridente. , conocía las leyendas, los tridentes daban poder absoluto a quien lo encontrara. En seguida se olvidó de la misión que el ángel le había encomendado, se olvidó de su padre enfermo y fue directo al tridente, cuando llegó se llevó la desilusión de su vida, no era un tridente, sino un trozo de madera con picos, en un gesto de frustración dio una patada en el suelo y resbaló sobre las piedras. No pudo siquiera reaccionar, una ola lo cubrió por completo y fue lo último que se supo de él.
Ginna, por otro lado, tenía la misión de encontrar una flor amarilla del bosque, que según el ángel también podría curar a su padre.  Caminó varios días sin perder su objetivo: Salvar a su padre, pero al tercer día su prueba llegó: A lo lejos divisó un gran espejo en el que se reflejaba una pequeña pero asombrosa fuente, en ella corría un líquido del color del oro; enseguida lo supo: Era la fuente de la eterna juventud.  Trató en vano de ignorarla, su vanidad pudo más que el amor a su padre y se acercó al espejo, al momento de tocarlo quedó inmóvil de inmediato. Estaba claro que la promesa de juventud eterna se había cumplido ya que quedó convertida en piedra al instante, conservando su belleza y edad por toda la eternidad.
El ángel, muy triste por los destinos de Marcos y Ginna le dio la noticia a su padre, quien en su profunda desgracia ofreció un funeral al que nadie asistió… Meses después llegó una buena noticia: La reina esperaba un bebé…

sábado, 23 de agosto de 2014

Los animales del circo...


Ralph era un mono muy simpático quien fue separado de su madre cuando era muy pequeño, los humanos que lo cazaron lo vendieron a un circo. Por lo que había escuchado Ralph, el circo era un lugar muy divertido y a pesar de su tristeza  por la separación de su madre, la idea de ir a ese lugar lo entusiasmó.  Al poco tiempo de llegar, se dio cuenta de una cosa esencial: El circo era muy divertido para el público, no para los animales que eran obligados a salir y hacer trucos.
Tras varios años de soportar regaños y maltratos de parte de los dueños, Ralph decidió que era hora de hacer algo para por fin darle un alto a su situación. Muy inteligentemente se las arregló para hablar con los otros animales que eran parte de la atracción.  Al principio los otros animales le respondieron con un rotundo no, creo que tenían miedo de lo que les podía pasar en caso de que los dueños se enteraran de que estaban inconformes, seguramente les darían latigazos y los privarían de la comida durante unos días.
Fue el León Jerry, quien tras un acto malogrado, seguido por azotes, se decidió a hacerse cómplice de Ralph. Cuando los otros animales del circo descubrieron que el gran león estaba de acuerdo con el mono decidieron unirse a la iniciativa y desarrollar un plan de escape.
Cierto día, al finalizar el acto 3, todos los animales salieron de su rutinaria presentación y comenzaron a causar miedo a la gente, los monos lanzaban cosas a la gente,  las jirafas y elefantes se abalanzaban contra el público, las leonas y leones se paseaban entre la multitud rugiendo y causando pánico. Los espectadores huían despavoridos, el circo era un caos.  Tras unos minutos todos los animales pudieron escapar de esa prisión.  Desde aquel entonces, los circos quedaron vetados en el pueblo y tener animales en cautiverio fue prohibido. Los animales que antes vivían con miedo ahora eran libres y felices.

viernes, 22 de agosto de 2014

Los dos amigos y el oso...


Cierto día, dos amigos se encontraron dando un apacible paseo por el bosque. Como hace tiempo que no se veían, comenzaron a contarse todo aquello que les había sucedido en este prolongado período. Tan absortos estaban en su conversación, que no se dieron cuenta de que un enorme oso se acercaba a la carrera hasta su posición.
Cuando el oso estaba a un par de metros de los parlanchines amigos, estos por fin se dieron cuenta de su presencia. El más resuelto de los dos, decidió subirse a un árbol para evitar ser devorado; el otro, mucho menos ágil se lanzó al suelo fingiendo estar muerto.
En un instante, el oso llegó hasta el lugar en el que el segundo amigo se encontraba y al ver que este no se movía, comenzó a olisquearlo y tocarlo con una de sus garras para comprobar si estaba realmente muerto. Minutos después, el animal se alejó del lugar buscando algo que echarse a la boca, ya que los osos nunca comen a otros que estén muertos.
Al verle alejarse entre los árboles del bosque, el primer amigo se bajó raudo y veloz para comprobar si al que se había quedado abajo le había sucedido algo y preguntarle qué es lo que el oso le había contado. El otro muy ufano le dijo:
-Me ha dicho, que con amigos como tú, no necesito tener enemigos.
El amigo verdadero, nunca se apartará de ti, por muy grande que sea el peligro....

jueves, 21 de agosto de 2014

El niño-pájaro...


Lo miraba fijamente como si dentro de su cuerpo hubiera algo que ella necesitaba para existir. El niño también la miraba: nunca antes había visto un pajarraco tan inmenso; bueno, una pajarraca: él siempre creía que las aves eran femeninas. Comenzaba a pensar que se trataba de una de esas alucinaciones que estaban aquejándolo desde hacía un largo tiempo y de las que su madre huía despavorida.
Cuando sus ojos estaban a punto de romperse oyó la voz de su madre que solicitaba con urgencia su presencia. Bajó las escaleras con decisión, cumplió con su madre y volvió a su habitación; la pájara ya no estaba. Dejó la ventana abierta pero no volvió a verla. Durante días enteros esperó ansioso su regreso, y cuando ya no tenía esperanzas de volver a mirarse en el fondo de sus ojos ocurrió algo que confirmaría sus sospechas.
Era de noche, su padre acababa de llegar a la casa más cansado, aterrado con el mundo y violento que nunca. El niño no recordaba haberlo visto de esa forma antes. Su ropa despedía un cúmulo de olores: “todos los bares y sitios de la ciudad se pegan a su piel”, pensó el niño. En poco tiempo empezó a golpear y destruir todo lo que se ponía en su camino. Cuando el niño supo que había llegado su turno se escabulló y subió más rápido que deprisa a su habitación.
Cerró la puerta con una violencia tímida y asustadiza y se quedó paralizado. Entonces, la vio: la inmensa pajarraca estaba parada de pie junto a la ventana. Intentó acercarse a ella pero al hacerlo ella voló hacia el sol. Y, sin saber bien cómo, el niño se vio a sí mismo surcando los aires, huyendo de esa vida que no le depararía más que lamento y tristeza.
El sol se había puesto y sus padres continuaban gritando e incendiando la casa: demasiado ocupados en sus asuntos como para pensar en ese niñito que ya se iba, que dejaba el tiempo de infancia para siempre.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Convertido en pez...



Lucas era un niño al que le encantaba jugar con el agua, mejor dicho: Le encantaba desperdiciarla. Todos los días llenaba globos con agua y los aventaba desde su ventana, dejaba los grifos de la llave corriendo, tardaba mucho tiempo duchándose solo para disfrutar de toda el agua que quisiera.
El hada Aqua se percató de este hecho, y decidió convertir a Lucas en un pez mientras dormía y lo dejó en el lago junto a su casa. Cuando Lucas despertó lo invadió un miedo enorme: ¡estaba rodeado de agua! No podía creer lo que sus ojos veían, justo frente a él se encontraba un banco de peces, quienes discutían sobre el nivel de agua en el lago. Lucas fue hacia ellos nadando con esfuerzo y les contó quién era. Los peces lo miraron con profundo enojo, ya que sabían que era el niño que estaba provocando que su lago se quedara poco a poco sin agua. Llevaron a Lucas hasta un lugar en el que solo quedaban unos centímetros de agua e hicieron que se diera cuenta que ese lugar ya no era habitable para ningún pez.
Lucas rogó al hada que lo convirtiera en humano de nuevo con la condición de que haría todo lo posible para cuidar el agua. Aqua le creyó y lo convirtió en humano, desde ese día Lucas cambió la forma de ver las cosas. Cuidaba el agua lo más que podía e incluso formó un grupo con sus amigos para proteger la laguna y crear conciencia sobre el cuidado del agua.

martes, 19 de agosto de 2014

El precio de la curiosidad...


Sabrina era una pequeña hada del invierno, todos los días trabajaba arduamente para crear los más bellos copos de nieve y los guardaba con suma delicadeza, cuando su jornada laboral terminaba tachaba un día más en su calendario y se llenaba de emoción: El día de la visita a la Tierra llegaba. Sería su primera vez y estaba dispuesta a hacer todo para ser el hada destacada de la visita.
El gran día llegó,  Sabrina se levantó muy temprano y dedicó todo su esfuerzo a mantenerse atenta a las instrucciones que el hada guía decía, entre las que incluían no dañar los copos de nieve, no separarse del grupo, no tener contacto con los humanos y un montón de reglas más; a cada hada se le asignó una cantidad de copos para esparcir y  levantaron el vuelo.
Al principio todo iba muy bien, Sabrina estaba muy emocionada pero tranquila, hasta que lo vio… el humano más guapo del mundo, o al menos eso era lo que pensaba ella ya que nunca había visto uno.  La curiosidad fue más grande que su sueño y comenzó a seguir al humano alejándose poco a poco del grupo. En un descuido tiró todos los copos de nieve, lo que provocó un desastre en la tierra, pero a ella no le importó y continuó siguiendo al humano.
Horas después, estaba agotada. Ya se había dado cuenta de que había perdido el rumbo y el grupo con el que estaba se encontraba lejos de ella, incluso podrían haber llegado ya a casa… El humano resultó ser interesante, tenia una cosa que llamó “Jaula” y eso provocó que la curiosidad de Sabrina estallara. En aras de descansar y ver de cerca el artefacto, se sentó junto a la jaula y comenzó a tocar los barrotes de metal… luego pasó lo peor: La jaula se cerró dejándola atrapada dentro, el humano sonrió con malicia al verla y jamás se volvió a saber de Sabrina.
Una cosa está clara: Si dejas que la curiosidad te lleve lejos de tus sueños las consecuencias pueden ser realmente graves e impredecibles.

lunes, 18 de agosto de 2014

El caballo amaestrado...


Había una vez un ladrón, que llevaba mucho tiempo estudiando los movimientos de un campamento cercano, para conocer donde se guardaban los objetos más valiosos. Pasados unos días y amparándose en la oscuridad de la noche, decidió hacerse con uno de los hermosos caballos que acompañaban al grupo, con la esperanza de poder venderlo en la ciudad.

A la mañana siguiente, mientras marchaba tan contento a realizar la transacción, se encontró con varios integrantes del campamento realizando unas sencillas maniobras de combate. El animal, que había sido entrenado para realizar todo tipo de cabriolas al son de la música, escapo de las manos del ladrón, para practicar lo que le habían enseñado desde que era pequeño.

Al ver esto, el capitán del pequeño grupo dijo:

- Ese caballo que tú llevas de la mano, es nuestro. ¿Dónde lo has encontrado? ¿Acaso has sido capaz de robárselo al ejército?

- Yo no he robado nada, este caballo que aquí veis, me lo vendió en la feria de la ciudad un comerciante.

- ¿Un comerciante? Dudo mucho que te lo haya vendido nadie, ya que estos animales pertenecen únicamente al ejército.

Viéndose el ladrón entre la espada y la pared, no le quedó más opción que confesar el robo que había cometido. Así fue como el pobre ladrón termino con sus huesos en la cárcel, demostrando una vez más, que no hay robo, ni mentira que quede sin castigo.

domingo, 17 de agosto de 2014

Kiara aprende sobre humildad...



Érase una vez, una niña llamada Kiara quien vivía con todos los lujos que se espera que una familia adinerada tenga.  Cada día por las mañanas le llevaban el desayuno a la cama, tomaba clases de piano, ballet y pintura, sus padres le cumplían cada capricho que ella tenia, por pequeño que fuese.  Era una pequeña presumida y altanera.

Un buen día, Kiara vagaba por los alrededores de su casa y se encontró con una niña que tenía la misma edad que ella, quién se encontraba en el patio trasero jugando con una sucia muñeca de trapo. Kiara, quién solo jugaba con muñecas de porcelana se rió por lo bajo y preguntó:

-       ¿Y tú quien eres? ¿Por qué juegas con esa muñeca tan fea?
-       Me llamo Beatriz, soy hija de tu nana, y mi muñeca no es fea, simplemente está un poco descuidada.- Respondió la niña
-       Bueno pues a mi no me gusta – dijo Kiara – Tampoco me gusta que estés en mi jardín, jugando con esa cosa y vestida así.
-       No deberías comportarte de esta forma Kiara, no deberías juzgar a otros por lo que tienen o por como visten.
-       ¿Ah no? Yo hago lo que yo quiero y pienso lo que quiero – Dicho esto se dio la vuelta y se marchó.

Años después, por azahares del destino, la familia de Kiara perdió todo su dinero, y de lo único que vivían era del dinero que les quedó por vender la casa. La madre de Kiara estaba enferma y su padre se había marchado a otra ciudad para encontrar trabajo.
A unas cuantas calles de donde vivían, había una cafetería muy famosa, cada vez que pasaba por ahí,  el pan del exhibidor y el olor a café hacían que a Kiara le diera hambre y se le antojara, pero claro, por la situación de su familia no podía comprar ninguno de los dos.
Cierto día, caminando hacia su casa, vio un letrero colgado en la cafetería en el que solicitaban personal, sin pensarlo dos veces Kiara entró a la cafetería y habló con la dueña quién con una sonrisa y un gesto pensativo le dijo que el trabajo era suyo.
Las cosas iban mejorando para Kiara y su familia, su padre había encontrado trabajo y les mandaba dinero semanalmente, su madre se había recuperado de su enfermedad gracias a las medicinas que Kiara pudo comprar con el dinero de su trabajo.
Pasaron varios meses para que Kiara tuviera la oportunidad de hablar con la dueña de la cafetería por segunda ocasión. Grande fue su sorpresa al enterarse que la dueña era nada más y nada menos que Beatriz, la niña con la que una vez se comportó tan déspota y grosera.

Kiara aprendió su lección: Nunca debes de ser grosero con nadie, ni juzgar a la gente por lo que tienen, al contrario, debes de ser humilde porque no sabes los planes que el destino tiene preparados para ti.

sábado, 16 de agosto de 2014

La zorra que llenó su barriga...


Había una vez una zorra que vivía en un claro del bosque, en el que cada día era más complicado encontrar algo con lo que pudiera alimentarse. Quiso la suerte que un día, encontrara en el interior de un tronco caído, la merienda de unos confiados pastores, que allí la habían escondido para evitar que alguien se la robase. Cuando la zorra entró en el tronco y vio semejante festín, se puso a comer con tanta rapidez, que cuando quiso darse cuenta, había terminado con todo.
Satisfecha como estaba y con una barriga enorme, intentó salir de su escondite e irse a dormir a un lugar más apartado. Pero, por culpa de su abultado estómago, no podía salir de allí por más que lo intentara. Impotente ante esta situación, comenzó a lanzar gritos de auxilio, con la esperanza de que alguien pudiera rescatarla de tan penosa situación.
Cuando el desánimo estaba empezando a hacer mella en ella, vio acercarse a lo lejos a otra zorra, que atraída por sus gritos, se acercó a conocer el porqué de su desgracia. Cuando su compañera le contó lo sucedido, le dijo:
-Yo no me preocuparía por ello, ni gastaría tiempo en lamentarme. Lo único que necesitas es esperar a que tu barriga vuelva estar como antes y seguro que puedes salir sin problema.

viernes, 15 de agosto de 2014

El divorcio de mis padres...


Mi nombre es Adrián, tengo 10 años y mis padres acaban de divorciarse. Mi familia siempre había sido unida, nunca faltaban las cenas familiares ni los besos de buenas noches. Cuando mis padres nos dijeron a mi y a mis dos hermanas que se divorciarían no lo podíamos creer, mi corazón estaba destrozado y no pude evitar culparlos y sentir mucho enfado por no haber pensado en nosotros, sus hijos, al tomar esa decisión. A mi punto de vista mis padres eran egoístas.
Mis notas bajaron mucho en el colegio por la tristeza que me provocaba la separación, cuando mis amigos tocaban el tema me enfadaba mucho con ellos y con todos los que estuvieran a mi alrededor. Estaba tan deprimido que varias veces pensé en escaparme de casa y de la realidad. Seguramente mis padres nunca se detuvieron a pensar en todos los daños que nos traería su separación.
Mi maestra de ética, quien era divorciada, me contó sobre su separación, la experiencia con sus hijos y el daño que le había hecho priorizar la unión familiar a su bienestar individual. Definitivamente hizo que abriera los ojos y me atreviera a pensar lateralmente… Todo este tiempo el egoísta había sido yo.  Estaba pensando solamente en mi y en las implicaciones que la separación de mis padres me traían. Nunca me puse a pensar y reflexionar sobre el hecho de que los gritos y peleas entre ellos aumentaba día con día, que por querer  que sus hijos fuéramos felices se estaban obligando a vivir juntos, lo que provocaba que su relación empeorara.
Esa misma tarde, platiqué con mis hermanas, quienes también estaban tristes por la separación. Logré que entendieran que estar con alguien por darle gusto a los demás no es bueno y que debíamos pensar en que el divorcio les afectaba más a ellos que a nosotros. Tomamos la decisión de hablar con nuestros padres, por separado claro, y les hicimos ver que los comprendíamos y apoyábamos firmemente en sus decisiones.
Ahora todo es mejor, no tenemos que escuchar los constantes gritos que anteriormente escuchábamos, no se siente la tensión en la casa y además vemos a nuestros padres equitativamente. Las cosas no han cambiado, aún seguimos pasándola muy bien cuando salimos con mi padre, aún recibimos los besos de buenas noches de mi madre y lo más importante es que aprendí que mis padres seguirán siendo mis padres aunque estén separados.